29/11/09


(la foto de siempre, la foto de extrañarte, siempre)


Y como le dije el otro día (a la Rocío parece) extraño querer, extraño lo extraño de querer.
Me gustaba:
-Mirar el cielo en un parque hasta que se hace de noche y uno se empieza a congelar porque las estrellas no dan calor (calor que quita el frío) porque dan ese calor bien raro que no se puede describir.

-Que corriéramos en las calles con ropa ridícula sólo para que nos miraran y para llamar la atención

-Salir a caminar a las 3 am cuando la temperatura es la mejor bienvenida en mi cuerpo y en mi cara que se pone helada muy helada para que tu me dieras un besito y nos riéramos de lo cursi que es la palabra besito y de lo fea que es la palabra beso.
- Reír y llorar porque siempre después de llorar venía reír y nunca nada fue lo suficientemente malo para cambiarnos el orden de las cosas.
-Dormir contigo
-Cuando nos levantábamos y subíamos a la azotea y había viento (con sobredosis de aire) y llevar el cubrecama y ponerlo en el suelo frío y escuchar el filtro de la piscina de tu edificio y echar (fuera) las bocanadas hasta que hiciera mucho calor para irnos sofá
-El doremí de nuestros pasos sincronizados.


Y es que yo antes no me moría de miedo (ni de pena) por nada.